La Marea

Poetas como el Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre y otros artistas se unen en Madrid en un acto contra el petróleo en Canarias.

El periodista Octavio Caraballo nos invita a una ‘relaxing’ reflexión.
Un artículo de OCTAVIO CARABALLO
En este país hemos pecado muchas veces de pretenciosos. Nos deslumbran los fastos de unos Juegos Olímpicos, ser la sede de tropecientos Mundiales y Europeos, disponer de la mayor red de alta velocidad ferroviaria o levantar en cada municipio una obra faraónica. Nos encandilan los grandes proyectos arquitectónicos, el lujo de las competiciones deportivas más glamourosas y figurar en los foros económicos reservados para los más poderosos.
Y hoy España, tras una larga etapa de dispendio económico, es un país pobre en el que muchas de las infraestructuras construidas en la época dorada de la burbuja inmobiliaria se deterioran y otras, como los aeropuertos sin pasajeros, simbolizan y pasarán a la Historia como las obras “muertas” de una era de insensatez y despilfarro.
El Gobierno se empeña en hacernos creer que la imagen de nuestro país en el exterior es mucho mejor que la que nosotros percibimos. Que la marca España, ese despropósito creado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, ha logrado ocultar en otros países el drama que vivimos en el nuestro. Sin embargo, la realidad, tan tozuda como siempre, nos demuestra a todos, pero especialmente al Gobierno, que por mucho que quiera disfrazar los hechos, el maquillaje se termina evaporando.
El último episodio lo vivimos el pasado sábado en Buenos Aires. El Gobierno, y la propia burbuja informativa creada por los medios de comunicación, nos hizo creer que Madrid sería la sede de los Juegos Olímpicos de 2020 y que, de paso, España volvería a estar en la cúspide de la comunidad internacional. Y, como en años no tan lejanos, el Gobierno optó por tirar de la chequera y desplazar hasta allí a una extensa delegación de políticos, empresarios, deportistas y artistas. El resto de la historia, incluido el cómico discurso de la alcaldesa de Madrid, ya la conocen de sobra.
La moraleja de esta reflexión personal es que ni siquiera los fastos de unos Juegos Olímpicos servirían para ocultar la pobreza ni los déficits de un país con muchas asignaturas pendientes en servicios públicos esenciales, como la Educación y la Sanidad, o en el desarrollo de proyectos de investigación e innovación que nos permitirían ser más competitivos.
La moraleja es que los mejores Juegos Olímpicos que podemos albergar son los que se construyen a diario. Y ese es el objetivo que nos debe unir a todos. Un reto de mayor envergadura y más ilusionante que acoger durante quince días a los mejores atletas del planeta. Un reto que necesita de mucha sensatez, mucha sensibilidad, una buena dosis de coherencia y el empuje, al menos, del 91% de la población que expresó su apoyo a la candidatura madrileña.
Necesitamos impulsar pequeños proyectos que nos permitan crecer y ser grandes, y olvidarnos, de momento, de objetivos presuntuosos que, en nada, nos ayudarían a afrontar los verdaderos retos olímpicos que reclama este país, es decir, más empleo, una mejor educación, un sistema sanitario de mayor calidad y una oportunidad para los jóvenes.
Artículo de Octavio Caraballo a 11 septiembre, 2013.

Hiroku, el primer largometraje de animación producido en Canarias, se lanza al mercado nacional.

El periodista Octavio Caraballo nos invita a una ‘relaxing’ reflexión.