La Marea

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¿Habrá que volver a gritar “el hijo del obrero a la Universidad”?, plantea Octavio Caraballo en este artículo sobre la Ley Wert.
Un artículo de OCTAVIO CARABALLO
Hoy existe un motivo más de preocupación para aquellos alumnos que se encuentran a las puertas de la Universidad. Si su nota media no supera la barrera del seis y medio, se enfrenta a un drama inesperado: la pérdida de su beca. Una pérdida que, en muchos casos, se traducirá en el fin del sueño de acceder a la Universidad o, en el caso de haber iniciado los estudios, enfrentarse a la tragedia que supone para un estudiante realizar las maletas para volver a casa.
El empeño del ministro de Educación, José Ignacio Wert, de elevar la nota para poder acceder a una beca ha desatado las críticas casi unánimes de toda la comunidad educativa. Rectores, profesores, padres y madres, y estudiantes han elevado el tono crítico contra el ministro peor valorado por los ciudadanos en toda la democracia española.
Wert se empeña en imponer la nota media de 6,5 para acceder a las becas universitarias. Y señala, además, traicionado por su propia verborrea, que quien no llegue a esa media debería pensarse si su futuro pasa por la Universidad.
Las familias con menos recursos no tienen suficiente con la complicada situación que deben afrontar cada día para cubrir sus necesidades más básicas. Sus hijos se enfrentan ahora a dos factores que merman sus opciones académicas: la subida de las tasas y la reducción de las becas.
Pese a la desigualdad y la injusticia que supone una decisión que frustrará el sueño de muchos estudiantes y obligará a aquellos con menos recursos a esforzarse mucho más que el resto, el ministro no parece dispuesto a dar un paso atrás. Considera que su decisión es acertada y que su política contribuye a reducir el gasto público. Es decir, más austeridad equivaldrá a menos educación, menos servicios públicos, menos igualdad.
Una beca apenas cubre el 20% del coste de los estudios de un alumno universitario. Muchos jóvenes deben trabajar para contar con el dinero suficiente para abonar las tasas, el material escolar y, en el caso de un importante porcentaje de estudiantes canarios, los desplazamientos y el alojamiento. Y no es comparable el esfuerzo que realizan aquellos que estudian y trabajan con aquellos que sólo deben empollar y, además, sus padres pueden abonarles clases particulares si las necesitan.
Las becas se crearon para ayudar a los jóvenes sin recursos. Esa es su filosofía. Nadie pone en duda que se debe apostar por la cultura del esfuerzo e incentivar a los estudiantes para que mejoren sus resultados académicos, pero es una insensatez forzar la salida del sistema de muchos alumnos que, por carecer sus familias de liquidez suficiente, se verán arrojados al mercado laboral sin una carrera universitaria y sin experiencia laboral.
340.000 estudiantes universitarios de toda España no cumplirían los requisitos académicos para obtener becas porque tienen menos de un 6,5 en su nota media. ¿Estamos dispuestos a asumir el coste social y educativo que supondría para miles de estudiantes poner fin de forma abrupta a sus carreras por falta de recursos? ¿Está dispuesto el Gobierno? ¿Y el Partido Popular? O rectifica o habrá que volver a gritar “el hijo del obrero, a la universidad”.
Artículo de Octavio Caraballo a 27 junio, 2013.

¿Habrá que volver a gritar “el hijo del obrero a la Universidad”?, plantea Octavio Caraballo en este artículo sobre la Ley Wert.

El blog ‘Retazos’, de la periodista Mar Arias Couce, se une a nuestra familia de proyectos amigos. Vamos a conocerla un poco mejor…