La Marea

Poetas como el Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre y otros artistas se unen en Madrid en un acto contra el petróleo en Canarias.

Cuando uno se acerca a un volcán en activo, como el Arenal de Costa Rica, debe estar dispuesto a casi cualquier cosa.
El guía insiste: “It’s dangerous”. Trata de convencer a un animoso ciudadano japonés para que no se acerque tanto a un ejemplar de rana venenosa que proclama su toxicidad con el color rojo de su cuerpo. Pero este hombrecillo no se iba a amilanar. Poco antes había retado a la muerte con un primerísimo plano de su Nikkon de una serpiente capaz de borrarte de este mundo en siete minutos. Para este turista nipón dejar pasar una buena fotografía es una cuestión de honor.

Ya es de noche. Las sombras han cubierto las laderas del Volcán Arenal. Su violenta erupción en 1968 provocó 87 muertos. Hoy en día la zona vive en gran parte del turismo que viene a contemplar las coladas volcánicas nocturnas.
Viven, en efecto, de turistas como nuestro hombre de la Nikkon, ese ser humano que se juega la vida en cada instantánea. Una vez más estalla una discusión, esta vez acalorada, con el guía local. Al parecer el hombrecillo pretende subir en plena noche hasta el cráter sorteando selvas, serpientes, culebras, monos aulladores, ciénagas, tarántulas y otra serie de desastres naturales que ya de paso iría retratando.

Laguna de Cerro Chato. Fotografía: http://www.flickr.com/photos/manalkhan/6216523625/
Las voces de la disputa no alteran al grupo de australianos que se atiborra de cervezas en la cuneta de la carretera, escasamente atraídos por las sucesivas emisiones de lava del volcán.
Finalmente el japonés desiste. Antes de irse, no obstante, le da tiempo a hacer una foto a los australianos, que le sonríen muy divertidos. ¿Qué nuevas aventuras afrontaría al día siguiente este intrépido hijo del Sol Naciente?
Artículo de Ernesto Luna a 28 enero, 2013.

Hiroku, el primer largometraje de animación producido en Canarias, se lanza al mercado nacional.

El periodista Octavio Caraballo nos invita a una ‘relaxing’ reflexión.