La Marea

El autor afronta la tesis de las maniobras militares en Fuerteventura como medio para conservar la naturaleza.

Manolo Tena sabe qué es que te despidan por no ser comercial y qué es la fama. Aquí nos cuenta parte de su visión de la vida y el arte.
Su hablar posee algo de la cadencia del mar. Las palabras acarician apenas la orilla del silencio y quedan luego varadas en la memoria, esperando el momento de ser entendidas. Proceden de un océano profundo, con mil naves ancladas en los abismos y otras tantas en movimiento, abriendo rutas, buscando horizontes, algo que decir.
“Un cantante tiene que contar una historia. Yo empecé pensando que iba a ser escritor. Pero el hombre propone y la vida dispone. Algo que me gusta es que después de todo puedo decir que soy más contante que cantante”, explica Manolo Tena, uno de los buques insignia de la música española con el mar de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria) casi besando sus pies.
El mar es profundidad. Él piensa lo mismo de la música, del arte. Sin alma simplemente no sería. Entonces leva anclas y echa a navegar su repertorio de ejemplos propios de un cuento. “Una vez, en Nueva York, había un grupo de niños prodigio chinos tocando el violín. Llegó un viejito y les dijo que si podían interpretar lo mismo pero intentanto transmitir lo que quiso decir el compositor. Y, claro, ya no podía sonar a lo mismo…”
Nunca se sabe qué destino aguarda al velero. En 1985, enrolado en la banda de culto Alarma¡¡¡, Manolo Tena grabó el tema Frío, considerado por la crítica como uno de los temas ineludibles del pop-rock español. Santiago Auserón la tiene en su minúscula lista de canciones perfectas. El tema y el grupo ganaron la eternidad, pero encallaron en su presente. “Vendimos mil copias y nos echaron porque no éramos rentables”.
En el otro confín de la industria, y ya en solitario, vivió la tormenta del éxito comercial con Sangre Española (1992). “En aquel entonces hice una gira por Latinamérica y si volviera ahora volvería a llegar espacios grandes. Cuando uno compone una canción nunca sabe dónde llegará”, comenta. Aquel disco incluyó una cita de Machado que sigue formando parte de sus cartas marinas para el día a día:
“Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa”.
“¿A qué aguarda Manolo Tena?”, le preguntamos desde la Atlántida. “¿Yo? Como los surferos, al Gran Miércoles, pero si no llega habrá que salir el martes por la noche…”
En los estantes de su biblioteca habitan también los versos de Baudelaire, Rimbaud, Kavafis y otros poetas que reinaron en la oscuridad. ¿Es que hay más materia para la creación en lo oscuro que en la luz? “La luz ciega. La oscuridad te obliga a palpar a tu alrededor, a orientarte. Cualquier ciego mira hacia lo alto y hay millones de semillas que creen no sólo con la luz, sino con la oscuridad”, responde el hombre que se considera un “blanco con alma negra”.

Manolo Tena, en Las Canteras.
Sobre la costa presente, sobre el mar de desesperanza en el que se ha convertido España, Manolo Tena cree que “vivimos una fase de desilusión” que liga con “unos políticos que han perdido el contacto con la realidad. Bueno, Rajoy ni siquiera ha podido perderlo porque nunca lo ha tenido”, precisa. Opina que Canarias, su puerto en el Atlántico, “está un poco al margen de todos estos procesos y espera su momento”.
La ola que ahora surfea es La Removida, un proyecto que pone en escena a cantantes míticos de los ochenta como él mismo, Fortu (Obús), Sherpa (Barón Rojo) o Javier Andreu (La Frontera). ¿Y mañana? El mar es impredecible.
Artículo de Gregorio Cabrera a 26 mayo, 2013.

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