La Marea

Varios artistas participan en talleres con personas con Síndrome de Down y reinventan los límites de la creatividad.

Hay personas que parecen incapaces de disfrutar de la costa sin dejar su sucia huella. Menos mal que también hay gentes con conciencia ambiental.
El sol se ha ido, pero el cielo sigue incendiado, ardiendo antes de la noche. El atardecer ha sido de postal. “Increíble, ¿verdad?”, le dice él a la chica. Ella asiente. Se besan. Regresan entonces al coche de alquiler con el que recorren Lanzarote durante sus vacaciones. Sobre el lugar en el que estaban quedan dos latas de cerveza, varias colillas de cigarro y una bolsa de plástico semienterrada en la arena negra de la playa de Janubio. Un episodio más de la curiosa manera que tienen algunos seres humanos de pisotear los paraísos de los que disfrutan.
Tantas veces se representan estas obras esperpénticas que la costa se convierte en un muestrario de la desidia entre lo que le llega del mar y de tierra adentro. Así, miles de toneladas al año solo en un lugar como Canarias. Para limpiar estas huellas, organizaciones como Clean Ocean Project organizan campañas de limpieza como la que se realizó recientemente en las inmediaciones de Famara. Después de su paso, la naturaleza se siente aliviada, como si le hubieran quitado de encima un peso que jamás debió soportar.
Artículo de Gregorio Cabrera a 29 mayo, 2013.

Instituciones y empresas continúan con la noble tarea de aniquilar uno de los principales bienes del país: su idioma.

Somos una sociedad con teléfonos inteligentes. Pero, ¿somos también una sociedad inteligente?