La Marea

Bonifacio Cabrera, teólogo, psicólogo clínico y fundador de las Escuelas para Aprender a Vivir, profundiza en el ser humano.

¿Las siete islas canarias? En realidad son ocho, aunque muchas veces se olvide. Una iniciativa trata de concederle rango oficial.
Imagine la isla con la que sueña, aquella que desaparece justamente en el momento de abrir los ojos, cuando suena el despertador y se topa de nuevo con la realidad. Piense en aguas cristalinas repletas de vida, en el silencio, en un tiempo detenido, en el fin y el principio de todo, en millones de conchas marinas, en un atardecer irrepetible cada día, en un territorio donde no ha llegado el asfalto.
Si recrea todo eso tendrá una idea aproximada de La Graciosa, si es que no la conoce todavía. Puede parecer un sueño, y en efecto lo es, pero La Graciosa existe. Ahora, un movimiento ciudadano reclama que pase a ser denominada de manera oficial como la octava isla canaria y que se haga referencia a ocho islas y no a siete, como es usual.
Miguel Páez es uno de los vecinos que da vida a una iniciativa que busca firmas de apoyo en change.org (Reconocimiento oficial de La Graciosa como 8ª Isla Canaria). “A uno, como graciosero, se le retuerce algo por dentro cuando no se nos tiene en cuenta. Te sientes despreciado y te produce dolor”, proclama.
La petición va dirigida al presidente del Gobierno de Canarias, al presidente del Cabildo de Lanzarote y al alcalde del Ayuntamiento de Teguise (en cuyo término municipal se encaja La Graciosa y el Archipiélago Chinijo).

La Graciosa. Foto: Juani Álvarez
El escrito demanda “que en lugar de siete, de manera oficial, se hable de ocho islas canarias. De la misma manera se pide que cada una de estas instituciones destine una partida presupuestaria para La Graciosa, que se acerque a los ciudadanos aquellos servicios que les son privados por la lejanía y que se tenga en cuanta la isla a la hora de programar eventos oficiales”.
Además, se solicita “que La Graciosa disponga de una entidad local menor, de acuerdo siempre a la ley y dependiente del Ayuntamiento de Teguise, que permita a los gracioseros y gracioseras gestionar los asuntos de la isla con cierta autonomía”. Entre esos asuntos, Páez destaca el turismo, la pesca (La Graciosa es el corazón de una gran Reserva Marina) o las normas del Parque Natural.
“Se habla mucho de La Graciosa, ¿pero qué pasa con los ciudadanos?”, se pregunta Páez. Su apellido es uno de los más habituales en la isla. El principal asentamiento, Caleta del Sebo, tiene su origen según algunos historiadores en el la creación a finales del siglo XIX de las Pesquerías Canario-Africanas. Su promotor, el teniente de navó Ramón Silva Ferro, falleció en 1884. Los trabajadores y las familias llegadas de Lanzarote para trabajar con él decidieron quedarse y probar fortuna en aquel rincón atlántico. Hoy, los descendientes de aquellos hombres y mujeres reclaman mayor atención.
Artículo de Gregorio Cabrera a 1 marzo, 2013.

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