La Marea

Nuestro viajero surca los cielos tras abandonar su isla imaginada. Y llega el primer incidente.

Los extranjeros que descansan en Maspalomas (Gran Canaria), donde a veces lo ha hecho Rajoy, se extrañan de que los precios altos convivan con la crisis.
Un solar enorme rodeado por una valla oxidada y doblada por el viento ocupa parte del terreno que media entre Expomeloneras (Gran Canaria) y los hoteles de lujo de la primera línea de costa. De los herrajes cuelgan carteles que se curten al sol anunciando un congreso de desarrollo sostenible. Las contradicciones crecen a veces como las setas, de manera imprevista.
Las dunas de Maspalomas exhiben sus formas sinuosas frente al Atlántico mientras Jack y Jill Sampson, una pareja británica, disfruta de una cerveza fría. Ellos no saben que el actual presidente del Gobierno español y su familia también se han paseado a veces por este entorno. Tampoco conocen el ‘caso Bárcenas‘ ni creen que lo políticos españoles sean especialmente corruptos. “Son como todos en cualquier parte”, afirman.
Sí les sorprende en cambio el paisaje de obras a medio hacer o sin ocupar que se ve tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria: “Tenéis muchos edificios a medias”.
Janine y Sinzg, alemanes, apuran un cigarrillo al pie del faro. En su caso les llama la atención que los precios “sigan muy altos” a pesar de la crisis que atraviesa España.
En el sur de Gran Canaria basta con dar dos pasos para cambiar de país y cruzar el Canal de la Mancha. Stuart es un digno representante de la mítica flema inglesa. Fue capaz de mantenerse impertérrito detrás de su bigote de Lord durante siete minutos largos mientras sostenía la sombrilla.
-¿Le sorpreden los casos de corrupción en España?
-All politicians do.
La opinión se repite entre turistas de todas las nacionalidades. Qué día tan raro. Venir hasta aquí para que los extranjeros te digan lo mismo que cualquier español.
Artículo de Gregorio Cabrera a 7 febrero, 2013.

La cartelera nos lleva por caminos donde aparecen Guillermo del Toro, el fantasma de Pinochet o un grupo mafioso.

Cuando uno se acerca a un volcán en activo, como el Arenal de Costa Rica, debe estar dispuesto a casi cualquier cosa.