La Marea

Nuestro viajero surca los cielos tras abandonar su isla imaginada. Y llega el primer incidente.

Los jóvenes tenían el futuro en sus manos. Ahora se ven sin él. Esta semana se repiten los actos de protesta contra los recortes educativos.
Los jóvenes de este país empiezan a tener extrañas pesadillas. En sus malos sueños se les acerca alguien y les cuelga a traición un cencerro del cuello. A partir de ese momento ya no pueden articular palabra y apenas les queda raciocinio para otra cosa que no sea para tomar su pienso diario, obedecer al pastor y temer al perro.
“Nos quieren dar un futuro, pero el que ellos quieren. No quieren cultura ni conciencia, porque así habrá más borregos”, se desahoga Daniel Rodríguez. Tiene 18 años y permanece atrincherado desde el pasado martes y hasta el jueves en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Las Palmas de Gran Canaria junto a otros sesenta compañeros y compañeras.
El colectivo se declara “en lucha” en una semana donde los ‘borregos’ se rebelan contra un tijeretazo que, según opinan, convertirá a este país en una especie de cercado de cuyo interior brotará una voz única y ensordecedora: “Beeeeeee…”
“Lo que está ocurriendo no es por una cuestión económica. Se trata de la asfixia a la que nos somete el capitalismo”, afirma Héctor Cárdenes, otro luchador de 18 años que se resiste a que le cuelguen el cencerro. “Hay que estar en la lucha, no hay alternativa”, sostiene.
Las jornadas de protesta transcurren entre ‘piquetes’ informativos, asambleas, risas, preocupaciones, bocatas y proclamas. Ya de noche, los sacos de dormir comienzan a extenderse sobre el suelo. Ellos quieren soñar con un futuro mejor que por ahora ven negado. A lo lejos se escucha el sonido del cencerro.
Artículo de Gregorio Cabrera a 6 febrero, 2013.

La cartelera de cine nos propone esta semana un carrusel de sensaciones. Selvas, ciudades y mundos solitarios.

Cuando uno se acerca a un volcán en activo, como el Arenal de Costa Rica, debe estar dispuesto a casi cualquier cosa.